Aprender a Jugar al mus
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el foro:
La rapidez y la audacia son esenciales. Si a esto se añade el buen humor y la
broma oportuna, sembrando en los contrarios la duda de que la cosa vaya en
serio, los resultados pueden ser devastadores.
Repartidas las cartas, no es conveniente que los dos compañeros las miren a la
vez, con lo que darían ocasión a los contrarios de intercambiar sus señas (
suponiendo que los contrarios sean, como es de esperar, veloces como
relámpagos). Es preferible que la "mano" mire sus cartas mientras el otro vigila
( con ojo de lince, por supuesto).
Cuando no se tiene la suficiente agilidad o sentido de la oportunidad para pasar
señas, es recomendable abstenerse. Siempre es mejor dejar al compañero en la
ignorancia, por triste que resulte, que dar ocasión a los contrarios de
enterarse de las cartas que tiene uno, que es algo de lo que los contrarios,
seres despiadados y sin escrúpulos, se aprovecharán seguramente.
El jugador no debe dar jamás la sensación de que las cartas que le han tocado
en suerte son malas. (A no ser que sean buenas, en cuyo caso una expresión de
desaliento puede ayudar) Debe jugarse alegremente y con decisión cualquier cosa,
incluso la jugada del tío Perete, el pobre.
Lo anterior no es óbice para pasar humildemente, o no aceptar el envite cuando
el acoso del contrario se endurece y no hay posibilidad de ganarle. Una cosa es
la gallardía y otra la insensatez.
Algunos jugadores lanzan su "¡órdago!" con voz tonante, cuando quieren achicar
al contrario y obligarle a rechazarlo, o lo susurran tímidamente con la
pretensión de que sea aceptado. Naturalmente, los contrarios, que no son tontos
(jugar con tontos está especialmente desaconsejado) no pican casi nunca. El
órdago exige tacto, estudio previo de la situación y conformidad del contrario.
No tiene por qué ser ni el grito del héroe ni el lamento del desesperado. Dígase
con naturalidad.

